La Gomera

Preámbulo

Cabildo de La Gomera

La Gomera es una isla pequeña, pero sus 378 kilómetros cuadrados de superficie, apenas 20 de norte a sur, esconden un tesoro ecológico sin precedentes que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Y es que pocos lugares del mundo pueden presentar la riqueza natural de La Gomera, acrecentada por su singular carácter prehistórico.

Escarpada, la Isla se lanza bruscamente desde la cumbre del pico Garajonay buscando el Atlántico en una secuencia de montañas y barrancos que forman círculos casi perfectos.
Una rica vegetación, reliquia del principio de los tiempos, con especies que casi no existen en ningún otro punto del planeta, desciende, paso a paso, hasta la costa.

Barrancos vertiginosos, valles fecundos y zonas agrícolas, donde la mano del hombre extrae trabajosamente el fruto de la tierra, moldean el paisaje.

Mientras, en lo alto, la elevación de las montañas frena las nubes, empujadas por los suaves vientos alisios, hasta que descargan su humedad gota a gota, conformando un fenómeno irrepetible: la lluvia horizontal. De esta manera, el agua, presente en toda la Isla, se convierte en un velo brumoso extendido sobre la frondosa vegetación que cubre su suelo.

Un auténtico bosque pluvial, cuyos árboles, que llegan a alcanzar hasta quince metros de altura con formas caprichosamente retorcidas, dan al paisaje un aspecto mágico y sorprendente.

Datos principales:

La Gomera, situada en el grupo de las Canarias occidentales, tiene una superficie de 373 km2 y presenta el relieve más acusado y la mejor arboleda del archipiélago.

Medio físico:

La Gomera tiene forma más o menos redondeada y está constituida por un gran macizo central denominado Alto de Garajonay (1.375 m) y una red radial de barrancos. La costa es muy acantilada (acantilado de Los Órganos) y con escasos fondeaderos.

Es la única isla del archipiélago canario que no ha experimentado erupciones modernas (desde hace aproximadamente dos millones de años).

Su configuración está íntimamente relacionada con la erosión de las aguas que han surcado una amplia red de barrancos radiales.

 Geología

 La isla de La Gomera  es la única isla del archipiélago canario que no ha experimentado erupciones modernas en la época cuaternaria (desde hace aproximadamente dos millones de años), que modificaron y rejuvenecieron a las otras islas. Plazo que ha permitido también que el agua ejerciera sin descanso su poderosa acción erosiva sobre el basalto.

Su configuración está íntimamente relacionada con la erosión de las aguas que han surcado la amplia red de barrancos radiales, ensanchados gradualmente hasta el punto de permitir que la mayor parte de la población se hayan asentado en el fondo de estos barrancos, localizados sobre todo en el NE (Vallehermoso, Hermigua). Los valles alargados creados por la erosión terminan en el mar algunos espectaculares como el Valle del Gran Rey y el Cañón de Guadá muy cercanos entre sí. La erosión marina ha provocado un gran retroceso de su línea de costa, tallando acantilados de alturas considerables

El Complejo Basal es la más antigua de las dos grandes unidades geológicas que forman la isla. Son rocas submarinas formadas cuando la isla aún no había emergido, y las erupciones se producían bajo el mar. Su edad oscila entre los 20 y los 12 millones de años, y están atravesadas por gran número de diques.

El Complejo Basal sufrió un desplazamiento vertical y se elevó sobre el nivel del mar, quedando sometido a una intensa erosión durante un periodo de inactividad volcánica. Actualmente sólo afloran sus rocas en la zona norte. En algunos puntos como la costa de Arguamul son visibles las llamadas lavas, almohadilladas, de origen submarino.

Las erupciones producidas sobre el nivel del mar se reanudaron hace unos 10 millones de años, formándose la otra gran unidad geológica de la isla, la de las Series Volcánicas. Esta unidad está constituida por apilamientos de lavas de gran espesor y conos volcánicos basálticos, y da lugar a dos series, la inferior o de los Basaltos Antiguos (entre 10 y 6 millones de años), y la superior o de los Basaltos Horizontales (entre 5 y 2,8 millones de años). Un excelente punto de observación del contacto entre estas dos series es el mirador del Palmarejo.

Los apilamientos de lava de estas series fueron posteriormente atravesadas por grandes masas de magma, que al enfriar en profundidad, dieron lugar a domos de roca fonolítica de formas muy variadas. La erosión ha dejado al descubierto estas estructuras subterráneas, que al ser más duras que los materiales circundantes, quedan resaltadas en el paisaje, formando los impresionantes roques, como los de Agando, Ojila, la Zarcita, Roque Cano,

Los Órganos
y La Fortaleza.

Clima:

Clima benigno, suave, sin cambios bruscos de temperatura y con singularidades zonales. En las partes altas, zona de nieblas y, por lo tanto, mayor humedad, que contrastan con el litoral seco.
Las vertientes norte y sur de la isla, son muy diferentes.

Por una parte mientras el norte recibe el mayor aporte de nubes empujadas por los vientos alisios, descargando en ella toda el agua y por tanto en estas laderas la vegetación es muy superior constituyendo la vertiente verde.

Por otra parte en el sur las nubes ya han soltado toda el agua y llegan vacías a estas zonas, con lo que el ambiente es seco teniendo esta vertiente un aspecto desértico. El agua recogida en la vertiente norte se infiltran en el subsuelo surgiendo más abajo en los llamados almagres, sitios donde nacen manantiales más o menos caudalosos

Flora:

La Gomera siempre ha sido apreciada por sus bosques excepcionalmente conservados. Es un orgullo para el pueblo gomero este ejemplar comportamiento conservacionista, que a lo largo de los años ha contrastado con el destructivo afán expoliador característico de las islas centrales del Archipiélago, Tenerife y Gran Canaria.

La flora gomera es de un gran interés científico, con un alto porcentaje de endemismos canarios y una cantidad considerable de especies exclusivas de esta isla.

La vegetación de La Gomera, como la de otras islas montañosas del archipiélago, está condicionada por la altitud y la orientación de cada zona, con acusado contraste entre barlovento —con sabinas y enseguida bosque de laurel— y sotavento —donde la vegetación xerófila llega bastante arriba; también se halla presente el fayal-brezal (falta el piso de pinares).

Las cotas bajas con escasas lluvias están cubiertas por un matorral muy característico, formado por tabaibas y cardones, y otras plantas crasas como verodes y cardoncillos.

En laderas más húmedas de la vertiente norte y en fondos de barranco, aparecen los palmerales y restos de antiguos bosques termófilos, formados por acebuches, almácigos y sabinas.

Actualmente están muy desplazados por las zonas de cultivo, pero en Vallehermoso quedan todavía sabinares de considerable extensión.

Hacia los 500 m de altitud las brumas constantes permiten el desarrollo de la laurisilva, bosque húmedo de gran exuberancia que en La Gomera tiene una de sus mejores representaciones. Lo forman árboles de hoja perenne y coriácea, como el laurel y otras especies de su familia (viñátigos, tiles o barbusanos). Son de troncos tortuosos y copas cerradas, con abundantes musgos y líquenes sobre sus ramas.

En las crestas más expuestas del relieve y por encima de los 1.000 m de altitud, la laurisilva va dando paso a un bosque más bajo formado por brezos gigantes, acebiños y fayas.
En La Gomera no existían los pinares, aunque hay algunos de repoblación.

En los roques y cantiles desnudos de la zona húmeda se asientan madroños y cedros canarios, y densas formaciones de plantas crasas (bejeques, cerrajas, etc.)

En el sur, los pisos de vegetación son algo distintos : las formaciones arbustivas alcanzan mayor altitud, los bosques termófilos están recluidos en barrancos y zonas protegidas, y sólo hay laurisilva donde la bruma consigue traspasar la cumbre.

 Fauna

Su proximidad a Tenerife y su antigüedad han permitido la fácil colonización de muchos animales silvestres, que han evolucionado formando especies y razas exclusivas de la isla (endémicas). Se han catalogado unas 40 aves nidificantes, 3 murciélagos, 3 reptiles, 1 rana (arborícola) y al menos 2.000 especies distintas de insectos y otros invertebrados.

Los bosques del centro de la isla albergan la fauna más variada e interesante. Sus aves más características son : la gallinuela y los endemismos de paloma rabiche y paloma turqué, además de razas locales de cuervo, gavilán, ratonero, pinzón vulgar, petirrojo, herrerillo, etc.

En zonas abiertas y de medianías, abundan la perdiz moruna, el mirlo y el cernícalo, y en especial el lagarto gomero y la lisa. La ranita meridional abunda en los estanques y en arroyos, que frecuentan la "tamasma" y múltiples libélulas.

En parte bajas y áridas, además de lagartos hay perenquenes, y las aves más características son : el caminero, las currucas y ocasionalmente el pájaro moro.

Las costas son frecuentadas por gaviotas, pardelas y charranes, y en ocasiones puede observarse el águila pescadora o el halcón tagarote.

En todos los espacios abiertos de la isla abunda una especie introducida : el conejo.
La fauna de insectos y arácnidos es muy interesante, con un 70 % de especies endémicas. Entre los más llamativos se encuentran las mariposas "monarca africana" y una raza local de la "limona de Canarias". Sorprenden por su gran tamaño, el saltamontes áptero de la laurisilva o la tijereta gomera.

Población:

Entre los años 1940 y 1960 la población muestra un estancamiento o ligero descenso, situándose en 30.747 habitantes en 1960. A partir de este momento, la caída ha sido muy rápida, registrándose 22.938 habitantes en 1970 (es decir, un descenso del 30% en sólo diez años); luego la disminución ha sido más lenta (18.760 habitantes en 1981).

Según el último censo elaborado por el Instituto Canario de Estadistica (ISTAC) la isla cuenta con 15.963 (su capital, San Sebastián de la Gomera, alcanza los 6.199)

Economía:

La economía de La Gomera ha estado centrada en las actividades del sector primario —sobre todo las agrícolas y ganaderas—, aunque también ha destacado por su importancia la pesca, que ha alcanzado, comparativamente, el mayor nivel de las islas occidentales.

En los últimos años, uno de los productos agrarios más cuidados ha sido la vid, cuyo cultivo se ha realizado bajo el asesoramiento técnico de personal especializado con el propósito de conseguir vinos de primera calidad. Asimismo, la creación de nuevas bodegas comarcales y el equipamiento adecuado de las restantes han permitido el relanzamiento del sector, de gran importancia tanto para la economía de la isla como para la preservación del paisaje.

En la isla se pueden distinguir tres comarcas vinícolas: Hermigua-Angulo (integrada por los viñedos de estos términos muncipales), Valle Hermoso (viñedos situados en la vertiente norte) y la zona sur (integrada por los viñedos de los términos muncipales de Valle Gran Rey y Alajeró).

Los vinos más frecuentes en la isla son los blancos, de color amarillo paja con aromas intensos. Posiblemente, la variedad forastera es la que los diferencia y les da personalidad, ya que son en general vinos cálidos, con cuerpo y un bouquet muy peculiar. Los tintos, de color rubí, aromas afrutados, algo tánicos en boca, pero suaves y equilibrados.

Por otra parte, la benignidad de su clima suave, los múltiples valores culturales y naturales que posee, valles cubiertos de palmeras que abrazan pequeñas y sugerentes playas o la estampa inverosímil del Teide, majestuoso allá en la vecina isla de Tenerife, así como la belleza de sus pueblos y su Parque Nacional de Garajonay, considerado como Patrimonio de la Humanidad, hacen de la "Isla Mágica" (como también se conoce a Gomera) un lugar ideal para el turismo de calidad.

En cuanto a las comunicaciones interiores, la abrupta orografía ha dificultado enormemente el desarrollo de una red vial adecuada a las necesidades de los habitantes de la isla. Basta decir que los principales núcleos de población no estuvieron comunicados por carretera hasta los años 60. Hoy en día cuenta con buenas comunicaciones.

Administración y Gobierno:

La isla de Gomera es uno de los siete territorios insulares que integran la Comunidad Autónoma de Canarias. Pertenecen a la isla los municipios de Agulo, Alajeró, Hermigua, Valle Gran Rey, Vallehermoso, y San Sebastián de la Gomera (capital insular).

El órgano de Gobierno y administración insular es el Cabildo que tiene autonomía plena en los términos que establece la Constitución de 1978 y su legislación específica conforme al artículo 32 del Estatuto de Autonomía de Canarias aprobado por Ley Orgánica de 10 de agosto de 1982, que es su norma institucional básica.

Historia:

  Los habitantes prehispánicos llegaron a la isla desde el noroeste de África, como en el resto del archipiélago canario. Eran de raza cromañoide, estatura baja, complexión fuerte y de gran capacidad craneana, por los restos óseos encontrados. Se dedicaban principalmente al pastoreo de cabras y ovejas, a la recolección de algunas vegetales y mariscos, aunque practicaban también una agricultura rudimentaria.

En el momento de la Conquista, la isla se dividía en 4 cantones, correspondientes a las 4 grandes valles : Mulagua (Hermigua), Hipalan (San Sebastián), Orone (Valle Gran Rey) y Agana (Vallehermoso).

La conquista de La Gomera se inicia a principio del siglo XV por Juan de Bethencourt, y casi sin lucha, por lo que la población aborigen continuó conservando durante mucho tiempo sus peculiaridades. En 1494, se incorpora a la Corona de Castilla bajo el señorío de los Peraza, instaurándose un sistema autoritario que pervive hasta el primer tercio del siglo XIX.

En tiempos de la conquista, en la Playa de Santa Catalina en Hermigua , fue asesinado Juan Rejón, el conquistador de Gran Canaria, a manos de los mercenarios de Hernán Peraza, el Joven, un tiranuelo avasallador que sometió durante años a la isla de la Gomera .

Tras asesinar a Rejón, Peraza el Joven fue llamado a la corte de los Reyes Católicos para ser amonestado, aunque las influencias de su familia impidieron cualquier castigo, salvo el de casarse con Beatriz de Bobadilla, que se decía era amante de Don Fernando.

La isla tuvo una participación importante en la gesta colombina, ya que fue la ultima tierra conocida en la que recaló Cristóbal Colón, y donde hizo su provisión de víveres y agua, antes de salir el 6 de Septiembre de 1492, desde la bahía de San Sebastián de La Gomera.

Restos arqueológicos

Las excavaciones realizadas en el año 1973 por el Departamento de Arqueología de la Universidad de La Laguna en el yacimiento de la denominada Fortaleza de Chipude, situada en el sector suroccidental de la isla a 1.243 metros de altitud, sacaron a la luz siete tipos de estructuras, que responden a las siguientes categorías: cabaña circular, redil, conjunto de cabaña-redil, cabaña abrigo y hogar.

La datación por carbono 14 en una muestra de carbón vegetal dio una cronología de 470 ± 60 años d.C. Sin embargo, la inexistencia de estratigrafía no permite establecer que se utilizara con anterioridad, aunque sí parece clara su reutilización posterior. Según los estudios realizados se estimó que debió tratarse de una zona de hábitat temporal de una comunidad pastoril, que acudiría a dicha zona en busca de pastos.

También pudo servir a los indígenas como refugio en caso de peligro, no descartándose su uso como lugar de reunión por motivos políticos, militares o religiosos. En todo caso, dicho equipo investigador no estima que la antigua Argodey estuviese poblada permanentemente, dadas las duras condiciones climatológicas que allí suelen reinar (viento, frío, niebla) y la carencia de agua.

En otra zona insular conocida como la Degollada de Peraza se localizan numerosas cuevas de habitación y enterramiento, entre ellas la cueva de Guahedum o Guadejume (como la conocen los pastores), la del Conde o de Iballa (que también así aparece relacionada), ubicada dentro del bando aborigen de Hipalán. Se tiene la costumbre de engalanar con hojas de palma su entrada, cada 25 de noviembre, para conmemorar los hechos que aquí tuvieron lugar en 1488, referidos de forma clara por Juan Alvarez Delgado a pesar de su tradicional carácter de leyenda.

Dentro de la organización social de los aborígenes gomeros, existía una institución que guarda total paralelismo con otra existente en el mundo bereber continental (Marruecos), relativa a los llamados "pactos o alianzas por colactación". De esta forma, Hernán Peraza estaba unido a través de un pacto con los bandos de Amulagua e Hipalán, y precisamente a este último pertenecía la joven Iballa. Dicho pacto o alianza se realizaba mediante un ritual consistente en beber leche en un gánigo.

Al mantener relaciones Hernán Peraza con una mujer de su propio bando, considerada según dicha alianza como su hermana, faltó no sólo al compromiso consuetudinario de la exogamia —deshonrando a los bandos que lo habían acogido como hermano de sangre— sino que además rompió el pacto establecido.

Este hecho, además del despótico gobierno que realizaba el señor sobre la isla, determinarían la conjura, en la que participó Hupalupa, anciano encargado de vigilar el cumplimiento del pacto. Se decidió que Hautacuperche matara al traidor Hernán Peraza, aprovechando su visita a la cueva donde se encontraba Iballa, en Guahedum.

Con su muerte, los gomeros alzados decían en su lengua "ya el gánigo de Guahedum se quebró", en señal de que el pacto se había roto. Sublevada la isla, con los gomeros sitiando a la señora Beatriz de Bobadilla en la Torre de los Peraza o del Conde, fue llamado a la isla Pedro de Vera, cruel y nefasto personaje que daría lugar a sangrientos episodios de la Historia de Canarias.

Gastronomía

La gran tradición gastronómica de la isla con platos típicos como el potaje de berros, servido en platos de madera de sabina o aceviño, o el queso, originado por tres razas de cabras prehispánicas, que se elabora artesanalmente, y a partir del cual se confecciona el almogrote, una pasta picante pero deliciosa para untar en pan o con las papas hecha con manteca, aceite, ajos, pimienta, sal y a veces tomate.

Pero la reina de la cocina gomera es la miel de palma, jarabe extraído de la palmera canariense (de la que existen más de cien mil ejemplares en La Gomera) hervido y espesado; sirve de materia prima para toda una tradición en postres locales. También se emplea en la elaboración de cócteles o se sirve acompañada de queso o gofio.

 Información extraída de
www. ecoturismocanarias. com
y www. cabildogomera.org